Más allá de diseñar parques y zonas verdes, en Recrea trabajamos para fomentar que los pequeños espacios de nuestro alrededor que forman parte de nuestro día a día, mejoren su sostenibilidad, nuestro beneficio físico y mental, y hacerlo extensivo a la comunidad con la que convivimos.
Una claraboya, una escalera, un balcón, una terraza, una cubierta, un muro de división con el edificio vecino, o porqué no un pequeño espacio dentro de nuestras casas… Todos estos espacios, con el soporte técnico de Recrea Project, ofrecen un gran potencial para reconectarnos con la naturaleza, experimentar, interactuar socialmente o para mejorar la calidad del aire y la eficiencia energética. En Recrea queremos escuchar vuestras ideas y necesidades para ofreceros un proyecto a medida que tenga en cuenta todas las oportunidades y beneficios de la transformación, y se ajuste técnica y económicamente a vuestros requisitos.
Son muchos los posibles aprovechamientos de estos pequeños espacios cotidianos que des de Recrea proponemos: la construcción de un huerto urbano ecológico, una cubierta verde o un jardín vertical (activo o pasivo). Y asociados a su diseño, se pueden complementar con equipamientos para enriquecer el espacio como: elementos de juego infantil, un compostador de residuos orgánicos domésticos, un sistema de aprovechamiento de las aguas pluviales, hoteles de insectos, cajas nido, etc.

Con cualquiera de estas actuaciones son múltiples las actividades y oportunidades que llevan asociadas. Desde el punto de vista medioambiental, el hecho de implementar elementos vegetales aportará oxigeno a la atmósfera y fijará dióxido de carbono y partículas contaminantes como son los metales pesados o los compuestos orgánicos volátiles, obteniendo así una mejora de la calidad del aire. En el caso de actuaciones en fachadas y cubiertas para convertirlos en espacios verdes, conseguiremos una mejora en el aislamiento térmico del edificio, reduciremos el consumo energético y las emisiones de dióxido de carbono. Con el uso de elementos vegetales también podemos crear barreras acústicas y visuales que nos permitan disfrutar de espacios tranquilos. Con estos espacios verdes exteriores, aumentaremos también la biodiversidad de nuestro entorno, contribuiremos a reducir el efecto de las islas de calor urbano, o aprovecharemos el agua de lluvia, reduciendo así problemáticas como la escorrentía, la erosión o las inundaciones.
Con actuaciones de ajardinamiento de espacios interiores, más allá de la creación de espacios que mejoren nuestra concentración y nos ayuden a relajarnos, obtendremos numerosos beneficios ambientales como la refrigeración natural de los edificios provocada por la transpiración de las plantas, o fomentar la circulación natural de aire, entre otros.

En el caso de los huertos ecológicos, estos nos ofrecen la posibilidad de obtener alimentos sanos, entender la estacionalidad de los productos hortícolas y ser coherentes con nuestros hábitos de consumo, fomentando así el comercio de proximidad, o reduciendo el desperdicio de alimentos. Desde un punto de vista cultural, estos nuevos espacios serian herramientas que permitirían redescubrir la cultura de la agricultura urbana que tradicionalmente ha existido en nuestros pueblos y ciudades, experimentar con nuevas ideas, fomentar la interacción social y los diálogos interculturales, crear debates sobre como queremos que sea nuestra alimentación, o fomentar el aprendizaje de niños y jóvenes en el ámbito de la agroecología.
